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Este artículo fue publicado en el año 2005, tras 2 años facilitando Constelaciones desde la perspectiva Primal. Aunque necesita algunas actualizaciones, el artículo original sigue siendo básicamente válido.
(Angel Primal – Ángel Álvarez, 2016)

En las Constelaciones Primales se integra la visión Primal dentro del modelo de las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger.

Aunque sería más prudente referirse a esta modalidad como “Constelaciones Familiares desde la perspectiva Primal” o “Constelaciones Familiares al estilo Primal”.

El modelo de las Constelaciones Familiares desarrollado por Bert Hellinger es un modelo vivo y abierto que evoluciona constantemente, pero está excesivamente basado en los descubrimientos del propio Hellinger.

Aunque su metodología es fenomenológica y se dice que las interpretaciones de los fenómenos que ocurren durante las constelaciones tienen una base empírica, las soluciones de Hellinger son aceptadas como axiomas irrefutables por muchos de sus “aprendices”.

De esta forma, la visión de Hellinger condiciona en exceso la percepción de un fenómeno energético tan amplio y profundo como la vida misma.

No cabe duda que Bert Hellinger es uno de los grandes maestros de nuestro tiempo, pero sus soluciones son acogidas con excesivo dogmatismo por muchos facilitadores.

Desde la perspectiva Primal, cualquier rigidez en la aplicación de las conclusiones de Hellinger puede llevar a una solución mecanicista y desenfocada del problema.

La visión Primal “natural” del fenómeno cuestiona la aplicación de ciertas soluciones y también el ritmo y los tiempos que se imponen al proceso, e incluso la prioridad e importancia de ciertos órdenes.

Nadie está cuestionando aquí el “maravilloso misterio” de las Constelaciones Familiares, ni el extraordinario trabajo de Hellinger, sino el mayor o menor acierto a la hora de interpretar y aplicar ciertos movimientos en la búsqueda de la solución más idónea.

Serán necesarios diez o doce años de experiencias y talleres de Constelaciones Primales antes de aventurarse en la exposición de un enfoque que aporte una perspectiva teórica Primal al modelo de Hellinger. No obstante, trascurrido un tiempo, me atrevo a presentar algunas posibles diferencias:

El modelo “tradicional” de Hellinger es, desde la perspectiva de la escuela Primal natural, un modelo excesivamente dirigista.

Aunque Bert Hellinger ha ido “remodelando” su sistema de trabajo hasta evolucionar a los llamados “movimientos del alma” y, con posterioridad, a las “constelaciones espirituales”, los facilitadores que siguen la escuela tradicional suelen aplicar, con excesiva urgencia, las soluciones del modelo tradicional, condicionando la expresión de los movimientos, sentimientos y frases que nacen de los representantes.

En las Constelaciones Primales, no solo hay muy poco dirigismo sino que casi siempre se permiten las expresiones y los movimientos espontáneos de los representantes, tal y como surgen.

Como máximo se sugiere a los representantes que permitan que el impulso coja fuerza antes de moverse, o que expresen lo que sienten en muy pocas palabras o con frases muy cortas para mantener la vivencia en el nivel de la sensación (plano analógico), y evitar así pasar a la interpretación del nivel mental-analítico (plano digital).

Se permiten incluso las quejas hacia los padres, aunque siempre como un paso previo a conectar con los sentimientos subyacentes (dolor, miedo, culpa, necesidad primaria…) con el fin de llegar hasta el movimiento interrumpido de amor hacia nuestros antepasados.

La afirmación de Hellinger: “prefiere la queja a la solución” es muy válida y eficaz en muchos casos, pero en otros simplemente niega el acceso a los sentimientos subyacentes que la soportan y que contienen la solución.
Si el representante (o el cliente) acepta la solución sin resolver la queja, el resultado puede ser una solución superficial que no ha sido realmente asumida.
En caso contrario, si rechaza la solución, lleva el problema de nuevo a su cabeza, desconectándose aún más de la solución del corazón.

En las Constelaciones Familiares de Hellinger se da una importancia excesiva a la “imagen” sanadora del final de la constelación.
Desde la perspectiva Primal, se debería de tratar con igual importancia la vivencia energético-emocional que sacude al cliente (y a la familia) durante el proceso.

Por esta razón, en las Constelaciones Primales, el cliente suele ocupar su lugar en la constelación en medio del proceso, con la finalidad de que participe directamente en la vivencia energético-emocional y en los movimientos de conexión y descarga.
El riesgo aquí es transformar la vivencia energética en una actuación psicodramática desconectada y superficial. Sin embargo, esta situación raramente se ha presentado en los talleres de Constelaciones Primales.

Al ocupar el lugar en medio de la constelación, el cliente también pierde una parte de la imagen sanadora que se percibe mejor desde el círculo exterior que rodea el escenario.
Es una decisión a considerar y valorar en cada caso, y el facilitador debería dejarse guiar por su intuición y por las fuerzas que lo mueven.

Las Constelaciones Primales tienen además una duración mayor. Mientras que es normal hacer entre 12 y 15 Constelaciones Familiares durante un fin de semana, generalmente se realizan entre 8 y 10 Constelaciones Primales (excepcionalmente se puede llegar hasta las 12 Constelaciones)

A veces, una Constelación se atascada y no parece tener solución, pero si se le da ese “tiempo extra”, llega un momento en que la energía empieza a fluir a través del bloqueo energético, y salta la “chispa” que mueve la constelación. Tan solo es necesario confiar plenamente en el movimiento de la Constelación, incluso en el movimiento que parece “congelado”.

Además, casi nunca se detiene una constelación por falta de datos, y los secretos de familia suelen aparecer o manifestarse con más frecuencia… es sólo cuestión de darle tiempo a la constelación.

Desde la visión Primal, la dinámica “yo te sigo” tiene mucho sentido, pero la dinámica “mejor yo que tú” es, con frecuencia, una interpretación precipitada de un movimiento que aún no está visible.

La necesidad que tienen algunos terapeutas por clasificar los movimientos de la Constelación, según una determinada dinámica, para darle así una solución rápida, puede condicionar un desenlace más fiel y auténtico.

Por último, aunque es preferible que los representantes no conozcan a las personas representadas, si lo convertimos en algo rígido, nos podemos perder algunos desenlaces importantes.
Así por ejemplo, en una constelación, una persona eligió a su mejor amiga para que la representara. A los pocos instantes de salir, la representante se tuvo que tumbar en el suelo porque no podía mantenerse en pie.
La vivencia fue muy importante para ambas. Por un lado, la representante pudo sentir en su propio cuerpo como se sentía su mejor amiga cuando le decía: “no puedo más”, y por otro lado, sentirse realmente comprendida fue, para su mejor amiga, algo muy especial.
En otros talleres de constelaciones, les habían impedido “representarse” porque se conocían. La rigidez de la norma las había mantenido a ambas lejos de vivenciar un conocimiento y una comprensión mutua más profunda, algo que ambas deseaban y necesitaban.

Angel Primal (Álvarez Álvarez)
Fundador de la Asociación Primal (1997)
Terapia Primal Natural
AngelPrimal@gmail.com

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Diferencia entre “Constelar” y “Representar”

Artículos de Constelaciones Familiares – Primales – Personales

 

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